domingo, 23 de noviembre de 2025

HISTORIA DE LA USINA ELÉCTRICA DE MARTÍNEZ: UN SINGULAR EDIFICIO DE VALOR PATRIMONIAL, PORTADOR DE UNA CONSTRUCCIÓN IDENTITARIA Y TECNOLÓGICA*

Por Marcela Fugardo

* El contenido de este trabajo lo expuse públicamente en las 12.º Jornadas de la Asociación del Recuerdo, el día 22 de noviembre de 2025, en la sede de San Isidro Automóvil Club, en Martínez.

 

Cuando hablamos del alumbrado eléctrico de las calles y de la electricidad domiciliaria, pareciera que nos referimos a dispositivos tecnológicos que siempre existieron, que siempre estuvieron allí disponibles para facilitarnos la vida diaria. Nos cuesta imaginar un tiempo en que no existían los enchufes eléctricos en las casas o el alumbrado público no era eléctrico…

Hoy vamos a imaginarlo.


El servicio de electricidad (ya sea domiciliaria o de la vía pública) es, como otros avances tecnológicos, una “construcción social”. Porque con la electricidad y el alumbrado eléctrico cambian muchas costumbres, se agrega un factor inédito de fuerza motriz a las tareas cotidianas y se modifica la percepción del paisaje urbano nocturno. Ya no será el resplandor de la luna o el fulgor de los candiles lo que dibuje las figuras de la ciudad nocturna…

Pero comencemos por lo evocativo, leyendo un párrafo que describe los “apacibles veranos” de una “infancia feliz”, en 1914, en Martínez, que evocaba la escritora María Cristina Correa Viale, transcurridos en la quinta “La Josefina” (ubicada en la calle Pacheco esquina Tres Sargentos, predio que ocupa actualmente el Colegio Mallinkrodt):

Poco después de promulgada la Ley de Municipalidades en 1856, comenzaron a instalarse faroles a kerosene y/o velas de sebo, en el núcleo del pueblo de San Isidro, habitado por entonces por 1000 almas. Un gran impulso de progreso se verificó hacia 1863, con la llegada del ferrocarril, y al año siguiente, el telégrafo.

Pero fue recién a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando los progresos en materia de electricidad y la aplicación progresiva de la entonces estimada como “nueva maravilla”, se evidenciaron en una creciente difusión de su uso para el alumbrado eléctrico de las calles y plazas, para el transporte (los tranvías y el ferrocarril), la industria, y algunos establecimientos como los teatros o edificios gubernamentales y, más tarde, en diversos usos domésticos.

La Plata fue la primera ciudad en contar con alumbrado eléctrico, con el carácter de un servicio público amplio y organizado, con una concesión acordada en 1885. Su condición de ciudad nueva y modélica, le permitió optar por el medio más moderno de alumbrado, ya desde el inicio de su dinámica urbana.

Dos años después (1887), el ingeniero Rufino Varela (retengan este nombre) llevó a cabo el primer ensayo de alumbrado eléctrico en la ciudad de Buenos Aires, con la instalación de una “usinita” de 12 HP, ubicada en la calle San Martín, frente a la Catedral, que distribuía corriente a un centenar de lámparas instaladas en comercios y casas vecinas. A este ensayo le seguirá el establecimiento de varias usinas en distintos puntos de la ciudad, que empezaron a competir comercialmente con la Compañía de Gas. 

El “momento de los pioneros” corresponde al período de instalación de las primeras usinas en nuestro país.

¿Qué sucedió en la Provincia de Buenos Aires?

En la provincia de Buenos Aires estos inicios de la electricidad tuvieron particularidades propias. En la inmensa mayoría de las ciudades y pueblos, la creación del servicio fue iniciativa de los propios vecinos.

¿Y aquí, en el Pago de la Costa?

También ese mismo año de 1887, en la localidad de San Fernando, los vecinos Cayetano Cúneo y sus hijos Carlos y Ángel, junto al citado Sr. Rufino Varela, instalaron una usina con una dínamo de Gramme que trajeron de Inglaterra, con la cual realizaron las primeras pruebas en el interior del almacén familiar.

La empresa “Cúneo, Varela y Asoc.” firmó contrato con la Municipalidad de San Fernando, e inició el suministro eléctrico en varias zonas de la localidad: al sector central, a Victoria y a la zona portuaria. Fue tal el éxito de su iniciativa que, al poco tiempo, suministraba corriente eléctrica a Las Conchas, San Isidro, incluso a Olivos. A estos “pioneros del progreso” se les debe el primer servicio público de electricidad en este territorio.

En el partido de San Isidro, la Municipalidad tenía instalado faroles a querosén, que alquilaba a terceros, y que subsistieron parcialmente hasta 1923, no obstante sus riesgos, costos e incomodidades. Por ejemplo: en 1891 el vecino Juan Calocchieri, que vivía en las actuales calles Acassuso y Martín y Omar, en San Isidro, pidió a la Municipalidad que quitara el farol que le habían colocado a su pared porque “temía que prendiera fuego la casa”.

En 1896 la Municipalidad de San Isidro firmó el primer contrato con la empresa Cúneo, Varela y Asoc., para la instalación de una central eléctrica. El edificio de una Usina simbolizaba entonces un nivel de adelanto pueblerino como el edificio de un hospital o una escuela.

La red de alumbrado público fue inaugurada en 1897.

Según el convenio, la empresa se comprometía a instalar no menos de 60 focos de 16 bujías con “pantallas de fierro enlozado” en la calle 25 de Mayo entre Rio Bamba (Primera Junta) y Escalada (Alem); y en 9 de Julio, desde la plaza hasta la estación del ferrocarril, incluyendo el tramo por Belgrano.

El servicio comenzaba a prestarse en las zonas céntricas y luego iba a extender sus redes, al ritmo del progreso de la población.

En los meses que van desde diciembre a abril, la luz debía encenderse desde “el crepúsculo de la tarde” hasta la una de la madrugada; el resto del año hasta la medianoche, “exceptuando en ambos períodos las noches de luna, salvo que éstas sean nubladas”. Advertía, además, que “durante el mes no habrá más de ocho días íntegros de suspensión de alumbrado, no obstante antes y después se podrá suspender el servicio con luna que ilumine claramente”.

La empresa Varela, Cúneo, Varela y Asoc. renovó el acuerdo en 1901 y extendió su servicio a Olivos. El lapso del servicio se extendió hasta las 2 de la madrugada.

En 1906 la empresa había extendido sus líneas desde Punta Chica “por el camino macadamizado” y, pasando por San Isidro, llegaban a Martínez por Eduardo Costa, y desde allí por la calle Rawson hasta Olivos.

En un nuevo llamado a licitación, en 1907, le fue otorgada la concesión a Cúneo, Varela y Asoc., por cuatro años más, y, novedosamente, la empresa fue autorizada, además, a extender sus líneas al servicio domiciliario. 

¡La luz llegaba finalmente al interior de las casas!

La electricidad y sus lamparillas (o bombillas) presentaban la ventaja de no viciar ni calentar el aire, de no requerir limpieza diaria ni cuidados mayores y de no ofrecer peligros de incendio.

Aquí observamos las lamparillas incandescentes (de filamento), de luz fija, intensa, más suave que las anteriores, que se utilizaban por lo general para el alumbrado doméstico.

Recordemos que todavía el alumbrado doméstico más extendido entre la población, era la lámpara de kerosene, que resultaba relativamente barato, ofrecía un gran poder luminoso, y no requería instalaciones especiales, si bien todavía era corriente el uso de velas de estearina.

Las autoridades municipales (y los vecinos) valoraban y recibían con beneplácito estas iniciativas y ofrecían toda clase de facilidades a estos empresarios pioneros, quienes al instalar la usina eléctrica, llevaban al poblado un instrumento de progreso y bienestar general.

Para 1908 había en las calles de San Isidro 27 lámparas de arco voltaico y 400 lámparas de filamento de 16 bujías. Los focos, colocados originalmente sobre las aceras, fueron llevados al centro de las calles. La provisión de máquinas, materiales y repuestos se encargaba en Buenos Aires, a través de las casas del ramo, representantes de fábricas extranjeras.

Mención aparte merece la iluminación del corso de Carnaval de 1908, con lámparas de querosén.

Ese mismo año, los vecinos se quejaron ante la Municipalidad por el retiro de los faroles a querosén que estaban sobre la avenida Santa Fe, que conduce a Martínez. Allí las calles estrenaban un nuevo sistema de alumbrado a alcohol, que fue descartado unos años después.

En el mes de julio, los vecinos de San Isidro se reunieron en la Sociedad Italiana, para dotar al pueblo de un servicio de luz eléctrica que abarcara todas las horas de la noche. La misma empresa Cúneo, Varela y Asoc. sería la encargada del proyecto.


En síntesis, la provisión de electricidad fue, en sus albores, una actividad privada, y correspondió a cada municipio el llamado a licitación para la contratación del suministro del servicio.

Pero, en 1909, la Compañía Argentina de Electricidad S.A. –la CADE–, adquiere la usina de los señores Varela y Cúneo Hnos. en San Fernando.

La buena fe caracterizaba las relaciones entre la autoridad municipal que concedía el permiso, la empresa local y los vecinos-usuarios, a quienes beneficiaba este servicio público. Muchas veces la fiscalización de las autoridades sobre las empresas era prácticamente inexistente, lo que devino en una provisión deficiente por falta de mantenimiento, y hasta en la quiebra misma de la usina, situación que advirtió con gracia el escritor Conrado Nalé Roxlo al señalar: Mi pueblo conoció tres clases de alumbrado público y mucha oscuridad. Por orden cronológico, los alumbrados fueron éstos: la luna, los faroles de kerosene, la electricidad y otra vez la luna.

En 1909, la Compañía Argentina de Electricidad S.A. –la CADE–, inició sus operaciones adquiriendo la usina de los señores Varela y Cúneo Hnos. en San Fernando, y se hizo cargo del servicio. 

Para el Ejercicio Administrativo del año 1914, al inicio de la activa intendencia del Dr. Adrián Beccar Varela, la Municipalidad, a través de su órgano de comunicación, ofrecía diversos datos. En relación a los valores impositivos establecidos para el alumbrado, consignaba dos rubros diferenciados:

 

“Limpieza y Alumbrado eléctrico”:

Casas de negocios $ 0,75, por mil mensual sobre el valor de la propiedad.

Casas de familia: $ 0,45 m/n id.

En las calles alumbradas con lámparas de mayor poder luminoso de 16 bujías, se pagará un adicional de 0,10 centavos por mil mensual sobre el valor de la propiedad.

 

“Limpieza y Alumbrado a kerosene”:

Casas de negocios: $ 0,60 m/n por mil mensual sobre el valor de la propiedad.

Casas de familia: $ 0,30 m/n id.


Estamos en una etapa de transición donde coexisten el alumbrado a Kerosene y eléctrico.

También en 1914, las lámparas de arco voltaico fueron sustituidas por las de filamento metálico. San Isidro fue el primer municipio de la Provincia de Buenos Aires en adoptar esta medida de progreso para el alumbrado público.

Los vecinos tenían a disposición, en la casa municipal, una oficina con todos los aparatos necesarios para controlar el buen funcionamiento de los contadores particulares de corriente eléctrica. Una vez realizada la revisión, si el contador no funcionaba regularmente, el pago de derecho de constatación lo pagaba la Compañía de Electricidad; en cambio, estando bien, lo debía abonar el particular que pide la revisión.

El Departamento Ejecutivo decidió autorizar a la Compañía de Electricidad para que procediera a iniciar juicios por defraudación, cuando se comprobara que algún propietario alterase el funcionamiento de los medidores para para abonar menos corriente de la consumida. Por otra parte, ningún propietario podría suministrar luz a su vecino, aunque se pagara el consumo. Cada casa debía tener su propio medidor.

Debido a la multiplicación de instalaciones eléctricas domiciliarias, la Municipalidad debió dictar una reglamentación, en orden de evitar los perjuicios que pudieran ocasionar las instalaciones defectuosas.

En 1917, la Municipalidad solicitó a la Compañía Argentina de Electricidad la ampliación del servicio para la zona poblada de Martínez, desde Santa Fe hacia el oeste, con el fin de suprimir el alumbrado a kerosene que, además de costoso, no estaba a la altura con los adelantos de aquel centro de población

La empresa respondió que debido a las dificultades financieras que atravesaba el país, se oponía de momento a esta expansión, sin embargo, cediendo a la solicitud de la intendencia, y en favor de la comodidad y bienestar de la población de Martínez, llevaría a cabo la sustitución de 31 faroles a kerosene por igual cantidad de lámparas de alumbrado eléctrico, comprometiéndose a completar más adelante, el reemplazo en el resto del radio iluminado a kerosene.

Hacia 1923, se propuso al Departamento Ejecutivo eliminar definitivamente el alumbrado a kerosene; y se acordó con la Compañía Argentina de Electricidad un nuevo contrato. Ya para entonces, el servicio de alumbrado eléctrico cubría la noche entera. 

El acuerdo de 1923 impulsó a la CADE un plan de expansión y mejoras en la infraestructura, lo cual quedó evidenciado con la inauguración de la Usina eléctrica de San Fernando, en diciembre de 1925, con la presencia del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el Dr. Cantilo y otras autoridades.

Cabría vincular el comienzo del desarrollo urbano de Martínez con la inauguración de la estación ferroviaria en 1871.

En estos coches, con los primeros calores de diciembre, venían a instalarse numerosas familias acomodadas en calidad de veraneantes a compartir aquel espacio de descanso suburbano con otras familias del segmento principal de Buenos Aires, como ya ocurría desde tiempo atrás en el pueblo cabecera de San Isidro.

Para 1924, año en que se construyó la Usina de Martínez, la localidad ya había definido los rasgos propios de una localidad diferenciada de la cabecera distrital, que era aquel San Isidro arraigado en el abolengo colonial.

Y había iniciado su ciclo de fraccionamiento mediante loteos las chacras de enorme superficie (como aquella de Ladislao Martínez que dio topónimo el lugar) y las viejas quintas de recreo sobre la cresta de la barranca, también de generosas superficies.

El lado Este de la localidad (entre las vías y la Av. Del Libertador y más aún desde aquella avenida hacia las barrancas) retenía una impronta de elegancia en su arquitectura residencial, de representación social y de postulados paisajísticos inherentes al habitar suburbano de una burguesía acomodada. Ya existía un paseo mirador desde 1907, y un monumento desde 1910.

En el lado Oeste de Martínez, ya existía una plaza pública desde 1911 (la Plaza 9 de julio).


El edificio constituye un testimonio de la cultura industrial de los albores de la provisión de electricidad para el entonces pueblo de Martínez. Fue construido a lo largo del año 1924 por la Compañía General de Electricidad, la cual, como ya señalamos, había ganado la licitación del servicio de suministro por diez años.

En diciembre de 1923, la compañía adquirió, al Sr. Pedro A. Malleri, un terreno para la Usina de Martínez, ubicado en Vicente López y Av. Santa Fe, y en enero de 1924, sin pérdida de tiempo, la empresa inició el trámite para su construcción.

El Expediente municipal inicia con una nota mecanografiada dirigida al intendente municipal de San Isidro, fechada en San Fernando el 14 de enero de 1924, donde la empresa solicita el pronto despacho para la aprobación de los planos de construcción de un edificio para la instalación de “una sub-usina primaria, oficina de reclamos, casa de habitación para el encargado del Partido, galpones de materiales y caballerizas”, en el terreno, propiedad de la Compañía Argentina de Electricidad, de la calle Vicente López.

Acompañaba la nota este plano: N.º 2120 - “Sub-estación en Martínez”, fechado en San Fernando el 2 de enero de 1924 y firmado por… el arquitecto suizo Gaspard Bornhauser…

En la planta baja del inmueble se ubica la Oficina de reclamos con acceso directo desde la calle; en la parte posterior, un gran sector subdividido para alojar los transformadores, que viene a ser el meollo tecnológico del lugar.

Una escalera conduce a la casa del encargado, en el primer piso. Allí, desde el vestíbulo se accede a la cocina, al baño y al comedor, y desde este último al dormitorio.

Hacia el fondo del terreno, con acceso franco desde un portón en la línea municipal, se ubicaban la cochera y el pesebre para los caballos.


Y el plano N.º 2121 - “Caballeriza y cochera (Anexas a la subestación Martínez)”; fechado en San Fernando el 2 de enero de 1924 y firmado por… el arquitecto suizo Gaspard Bornhauser…

El plano para “Caballeriza y cochera” da cuenta del uso, todavía en aquel entonces, de la fuerza motriz animal para el transporte. En el siguiente detalle del corte B-B, se observa el entrepiso, donde se conservaba el forraje para alimentar a los caballos, y la abertura que posibilita el derrame contra la pared del fondo para su más práctico uso (ver círculo).

El arquitecto Gaspard Bornhauser nació el 12 de enero en Weinfelden, cantón de Turgovia. Estudió en el Technicum Winterthur de Suiza y en l'Ecole des Beaux Arts de París donde se graduó de arquitecto en 1883. Arribó a la Argentina en 1886 y comenzó a trabajar en Buenos Aires en 1888 con estudio en Cuyo (actual Sarmiento) n.º 2489.

Participó en el proyecto y la construcción de vías férreas en el sur de las provincias de Buenos Aires, Neuquén y Río Negro. Diez años después de obtener su título de competencia en arquitectura realizó las residencias del Dr. Simon en San José 1409, el edificio de Bartolomé Mitre 2800, para Gorbea el edificio de Condarco 345 y el de Christophle en Condarco 355. También tuvo a su cargo las obras de Pedro de Mendoza 2691, Montevideo 752-754, Carmen 51, Bartolomé Mitre 1699 y el hotel de Av. Caseros 677-679 (c. 1910).

Formó empresa con su hijo Gaspar H., con quien realizó los edificios de Sarmiento y Callao, Viamonte 1727 y 2085, Sarmiento 1331, Tacuarí y Belgrano 901 y Arguibel 2875. Una vez establecida como “Bornhauser Empresa Constructora”, construyó el edificio de Hidalgo 25 y 35.

Falleció el 7 de junio de 1929 y sus restos descansan en el Cementerio Alemán de Buenos Aires.

Volvemos al edificio. En 1953, la CADE inició un expediente de ampliación: la nueva superficie a construir de 32,11 m2, a continuación de las cocheras ubicadas al fondo del terreno, destinada para servicios (duchas, W.C. y mingitorios).

La Usina de Martínez debe leerse en un marco de arquitectura sistémica.

Aquí pueden ver una fotografía del edificio sede de la Compañía Argentina de Electricidad, ubicado en el Partido de San Fernando, en la esquina de Tres de Febrero y Sarmiento, frente a la plaza principal, también obra de Gaspard Bornhauser.

El edificio exhibe en su fachada la marca de autoría del arquitecto y, en la actualidad, funciona allí la fiscalía local. 

A media cuadra, sobre la calle Sarmiento, se encuentra la Subusina San Fernando, de análogas características arquitectónicas que la de Martínez. Su frente exhibe un gran farol de época adosado al muro, y las letras caladas “SUB USINA SAN FERNANDO”.




La Usina de Martínez mantiene su protagonismo volumétrico y expresivo-formal en la cuadra, tratándose del edificio más antiguo en ella.


Las letras, caladas por debajo de la cornisa, enuncian la identidad del lugar y pronuncian un discurso de memoria asociada al suministro eléctrico. Los números romanos sobre el parapeto superior registran la fecha de su construcción: MCMXXIV.

La fachada acusa (aunque interferida por acotados elementos decorativos, como por ejemplo los dentículos por debajo de la cornisa, entre otros) algunas notas propias de los edificios industriales y ferroviarios de la época, tales como el despojamiento general de recursos ornamentales en relieve, los arcos rebajados en las aberturas de la planta baja, los paños repartidos de tipo fabril y sin celosías (para optimizar el ingreso de la luz diurna) en la ventana de esa misma planta, el tratamiento plástico de los seudo sillares que, en los ángulos de los planos salientes a modo de pilastras, exhiben perfiles dentados, etcétera.

Tiene un diseño que responde al estilo industrial funcional de principios del siglo XX, característico de la arquitectura vinculada a la generación y provisión de energía, y cuya preservación resulta fundamental, dado que este tipo de construcciones establece una conexión visible con la historia, la tecnología, la cultura y la memoria de nuestra comunidad.

Este inmueble configura, además, un registro material de las transformaciones tecnológicas en el ramo de los servicios públicos para la comunidad local.

En suma, el edificio reúne valores de singularidad (es el único en su tipo en Martínez), de memoria industrial de época asociada al suministro eléctrico, de conexión sistémica con otros edificios de la misma compañía (he aquí un punto inherente a la actual doctrina de los bienes patrimoniales que integran sistemas de arquitectura funcional), de lenguaje estético epocal y de autoría cierta.

Por otra parte, debe señalarse favorablemente el estado de preservación de la autenticidad compositiva de su fachada, más allá de detalles de incorrecta aplicación de pintura superficial.


Epílogo: 

Cada vez que pasemos por delante de este edificio, pensemos en las consecuencias que trajo para la comunidad de Martínez.

No es la simple materialidad edificada lo que cuenta: cuentan además los efectos que causó la usina en la vida social.

Porque tras su puesta en servicio, la vida de los martinenses ya no fue igual que antes!




Bibliografía


Alemanes en la Arquitectura Rioplatense. Buenos Aires, Cedodal, 2005.

Anuario La Democracia, Órgano de la Juventud Radical de Vicente López. 1925.

BASSI, Ángel: Gobierno, Administración e Higiene del Hogar. Buenos Aires, Cabaut & Cía., 1914.

Boletín Municipal de San Isidro, 1914.

Caras y Caretas, números varios.

CORREA VIALE, María Cristina: El Martínez de mi infancia. Parte II. Prensa chica, 7 de octubre de 1981.

CHAMICO (Nalé Roxlo, Conrado). Mi pueblo, Buenos Aires: Emecé, 1953.

Guía Peuser, 1947.

KROPFL, Pedro: La metamorfosis de San Isidro 2, Municipalidad de San Isidro, 2004.

MANFREDI, Alberto N.: Familias tradicionales de San Fernando. Buenos Aires, Dunken, 2008.

Revista de Arquitectura N.º 103. Julio 1929.

VERGARA, Raúl: Historia del alumbrado de la Ciudad de Buenos Aires. Conferencia pronunciada por el autor el jueves 2 de mayo de 1946 en el Salón de Actos del Edificio Voltas, bajo los auspicios de la Comisión de Estímulo Cultural y Artístico de la Unión Personal Cade.

 

Archivos

- Archivo General de la Nación.

- Archivo Técnico. Municipalidad de San Isidro.

- Asociación del Recuerdo.

- Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública (CeDIAP).

- Colección de Grabados y Viñetas de Dr. Oscar Andrés De Masi.

- Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal de San Isidro “Dr. Horacio Beccar Varela” (MBAHMSI).







 






miércoles, 24 de septiembre de 2025

LÍNEA DE TIEMPO. COSTA DE SAN ISIDRO (EN PROGRESO)

Por Marcela Fugardo


10.000 a.c.

La "era del hielo" local

En el comienzo, el paisaje y su biodiversidad se vieron afectados por la formación de biomas que corresponden a la llamada "era del hielo" local. No existían aún las barrancas, la costa estaba alejada 300 km al este de su ubicación actual, predominaban las áreas desérticas, la arboleda era escasa y las temperaturas muy bajas. Alrededor de 10.000 años atrás se produce la extinción de la megafauna sudamericana, caracterizada por la presencia de tigres dientes de sable, perezosos y osos hormigueros.

 

6.000 a.c.

Un paisaje sin relato

Las barrancas que identifican a la topografía del Pago de la Costa no siempre existieron: su antigüedad se remonta a unos 6.000 años atrás, cuando las aguas oceánicas hicieron su ingresión en la meseta pampeana, formando ese característico accidente geográfico visible aún, tanto en San Isidro como en otros puntos punto de la ribera del Río de la Plata, desde el Parque Lezama hasta Punta Chica.

 

1450

La presencia humana en el territorio del Pago de la Costa

No podría precisarse con exactitud el momento prehistórico de la llegada de los primeros hombres y las primeras mujeres al Pago de la Costa, pertenecientes al ciclo de los cazadores. Hay, sin embargo, consenso entre historiadores y arqueólogos en fijar hacia esta fecha la presencia de los guaraníes, bajados desde el Paraguay, aproximadamente un siglo antes de la llegada de los españoles. Con el asentamiento de los guaraníes, llamados por los españoles "guaraníes de las rosas" por su costumbre de trabajar la tierra apenas rozándola. Vivían en grandes chozas, eran recolectores, cazadores y pescadores, pero también cultivaron ingeniosamente el oficio de la labranza, con herramientas rudimentarias, en las numerosas "sementeras", donde sembraban y cosechaban maíz, batata, mandioca, poroto, zapallo, etcétera. Precisamente, la fertilidad de las tierras de la costa norte del río de la Plata atrajo su llegada.

 

Estas familias de guaraníes cuyos nombres individuales ignoramos, fueron los pobladores del Pago de la Costa al momento de la llegada de los españoles.

 

1580

La llegada de los españoles y su modelo territorial

Juan de Garay reparte, con rumbo norte, 65 suertes de “chacras de pan llevar” para labranza entre los pobladores que acompañaron su viaje, entre ellos Ana Díaz, la única mujer. De estas chacras, 17 corresponden al actual Partido de San Isidro (N.°47 a N.°63). La comarca era denominada Pago de la Costa del Monte Grande.

 

1706

Comienza una devoción de tres siglos

Domingo de Acassuso adquiere parte de una chacra con el fin de levantar en ella una capilla bajo la advocación de San Isidro Labrador y fundar una capellanía (tierras para su sostenimiento, conocidas como “Tierras del santo”). La modesta aldea de agricultores comienza a conocerse como San Isidro.

 

Con el tiempo, el poblado fue dando lugar a un suburbio patriarcal frecuentado por las familias principales de Buenos Aires que poseyeron extensas chacras. Juan Martín de Pueyrredon y Mariquita Sánchez de Thompson fueron dos de aquellas figuras de los albores patrios que dejaron su huella en San Isidro.

 

1825

La gesta libertadora de los 33 Orientales

Parte desde Puerto Sánchez (arroyo Sarandí), la expedición libertadora de los 33 Orientales, para liberar a la Banda Oriental, hoy Uruguay, del dominio imperial de Brasil.

 

El viaje inaugural del vapor Druid llega a San Isidro

El Druid, primera embarcación a vapor que navegó el Río de la Plata, llega a San Isidro. Partió desde el muelle de Buenos Aires, con 40 pasajeros (entre ellos, Mariquita Sánchez, el almirante Brown, Rivadavia, Bonpland) y llegó al puerto del Sarandí, donde permaneció cuatro horas, siendo visitado por el vecindario: “la marcha del buque, al partir, fue victoriosamente saludada, y la admiración de todos fue indescriptible cuando el silbato, que anunció la partida, se hizo sentir estrepitosos, elevándose una columna de vapor que acarició los sauces seculares de la ribera”.

 

1834

Habilitación del puerto

Se habilita el Puerto de San Isidro, por decreto del gobernador Viamonte y su ministro Guido, de acuerdo con un informe favorable elevado por el Departamento Topográfico de la Provincia. “Puerto de San Isidro Labrador” es la designación dada por el decreto.


La época dorada de las quintas de recreo

A finales del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril y las epidemias que asolaron a Buenos Aires, creció la afluencia de familias que llegaban a San Isidro en busca de un clima saludable y un paisaje de poética belleza. Comienza la época dorada de las quintas veraniegas…


1891 – 1896

El tren llega a la Costa

La Compañía Nacional de Ferrocarriles Pobladores Argentinos —luego Ferrocarril Buenos Aires a Rosario (FCByR)— construye gradualmente la línea del llamado tren del Bajo entre Belgrano y Tigre, que venía a competir con la anterior, como una nueva vía de comunicación para las quintas de veraneo, las huertas al pie de la barranca y los productos del Delta.


La aldea patriarcal de largas siestas estivales se transforma en un pueblo suburbano con ansias de modernidad.


1895

El paseo de los Tres Ombúes

Inauguración del Paseo de los Tres Ombúes, primer paseo-mirador sobre las barrancas sometido a acciones de parquización y jardinería, e intervenido con elementos decorativos, y equipado a los efectos de conectar con una escalinata la parte alta de la barranca con el bajo, y crear puntos de observación panorámica hacia el río.


1896

Incipiente turismo en la ribera

La Municipalidad favorece el uso de la ribera y construye “casillas de baños” cercanos al Sarandí. Muchos visitantes vienen de capital (especialmente los fines de semana), en carruajes y luego en ferrocarril.


1898

El nuevo y majestuoso templo

Inauguración del nuevo templo, actual Catedral de San Isidro, que se erige como faro y guía en la cresta de la barranca. De estilo neogótico, fue proyectada por los arquitectos Paquin y Dunant.


1899

Forestando el Bajo

La Municipalidad planta 37 hectáreas de álamos y sauces en el Bajo.


Dos paseos, un club y un monumento

1907

Inauguración del paseo mirador llamado la “Terraza de Martínez” (luego Paseo del Águila), donde concluye la calle Pueyrredon al llegar a las barrancas.


1910

Fundación del Club Náutico San Isidro.

Inauguración del Paseo de los Paraísos.

Con motivo del Centenario se inaugura el primer monumento emplazado en San Isidro, “El Águila de la Libertad”, obra de Emilio Andina, en el paseo de la terraza de Martínez, que con el tiempo se llamó “Paseo del Águila”.


1913

El tranvía llega al arroyo Sarandí

Inauguración del tranvía del Bajo, desde la estación de tren San Isidro “R” hasta el Sarandí. Funciona sólo sábados y domingos. Y tiene dos coches. Se alquila un terreno en el Bajo para guardar las mulas que lo arrastran.


1914

El Tala y el Sarandí

Inauguración del Paseo de El Tala.

Se plantan 5.000 sauces y 100 álamos en el Sarandí.


1917

Un balneario en Martinez

Inauguración del Balneario Mar Dulce (Martínez).


1918

Corte de sauces

Se licita el corte de sauces del Bajo, que se usan para combustible.


1919

El uso de la costa: de bañistas y lavanderas

Otro balneario popular, “Tutankamon”, o “Las Toscas”, funciona en la calle Pacheco y el río.

Se aprueba la ordenanza que prohíbe la antigua costumbre de cavar pozos en la arena para lavar la ropa, permitiéndose el lavado en el río sólo a quienes lleven un tacho limpio y propio. Se ordena cegar los pozos existentes frente a la “terraza de Martínez”. Además, cada lavandera deberá fijar sus alambres paralelamente al murallón del ferrocarril.


1927

Se suprime el tranvía al Sarandí.

 

1928

Mojones de la ribera

La Dirección de Navegación y Puertos coloca 27 mojones de demarcación, de hormigón, en la línea de la ribera de San Isidro.

Inauguración del balneario y espigón de San Isidro, con su mástil monumental.

 

1929

El espigón de Pacheco

Inauguración del espigón “Anchorena” en la extensión de la calle Pacheco.

 

1934

El puerto frutero que fue arenero

El Ministerio de Obras Públicas construye un nuevo puerto para que funcione como frutero regional, pero su escaso calado obligó a cambiar su destino y se convirtió en arenero, adquiriendo gran movimiento a partir de la década de 1950.


1935

Gran creciente que inunda el puerto recién construido y todo el Bajo hasta el tercer riel del ferrocarril.


1935

La era de los clubes náuticos

Fundación del Club Náutico Sudeste.

El Poder Ejecutivo Nacional le otorga la concesión de las tierras al Club de Veleros San Isidro, por entonces Club Atlético Dirección General de Navegación y Puertos.


1937

Fundación del Club “El Molino”.


1940

Cuando el río crece…

Desastre en la ribera. Se da la creciente máxima del río, la más alta de la historia: 4,38 m.


1943

Declaración de Lugar Histórico Nacional (Decreto PEN n.º 6115/1943), del sitio de embarque de los 33 Orientales.


1950

Se aprueba la ordenanza que dona la Isla Sarandí al Club Náutico San Isidro (20.975 m2).


1961

Clausura del servicio de pasajeros entre Mitre y Delta (Tren del bajo).


1964

Una expedición monumentada

Inauguración del Monumento a la Expedición Libertadora de los Treinta y Tres Orientales. Se trata de un cuerpo prismático facetado y con predominio de formas romboides y triangulares, ideado por el arquitecto sanisidrense Marcelo Salas, que lleva adosada en una de sus caras un bronce del escultor uruguayo José Belloni.


1975

El primer barrio náutico

Inauguración del Boating Club, precursor de los barrios náuticos privados en la zona el primero en desarrollar la idea de contar con amarras en la puerta de las casas con salida directa al río.


1978

Se declara “Zona de Preservación de la Flora Autóctona” al sector de la barranca del Museo Pueyrredón.


1979

Un proyecto convertido en Ley N.º 17.344, que contemplaba la construcción de una autopista ribereña con rellenos CEAMSE, fue descartado por la fuerte oposición vecinal que despertó.

La Administración General de Puertos de la Nación le cede el puerto en tenencia a la Municipalidad, para que lo administrara por 10 años a partir del 1.º de enero de 1980.


1980

La Municipalidad clausura el puerto arenero debido al problema de la salida de los camiones.


1982

Se sanciona la Ordenanza 5802 de protección de fauna.


1988

La Municipalidad crea el Parque Natural de la Ribera o Refugio Natural Educativo de la Ribera Norte constituye la primera área protegida municipal de la República Argentina, para el “mantenimiento a perpetuidad” del ambiente natural del cual está comprendido el parque (Ordenanza N.º 6541). Depende de la Fundación Vida Silvestre hasta 1994.


1989

Inauguración de “Puerto Libre”, espacio dedicado al bienestar recreativo de los adultos mayores.


1992

Declaración como Sitio Histórico Provincial (Ley provincial n.º 11242/1992), al sitio de embarque de los 33 Orientales. La Nación le cede la administración del puerto a la Dirección Nacional de Actividades Portuarias.


1993

Dos graves sudestadas inundan la ribera. Se inicia la construcción de un albardón, o “polder” de contención, que se extiende dese el Colegio Carmen Arriola de Marín, por el Norte, y la calle Perú, en Las Barrancas, por el Sur. Para ello se utilizó la tierra sacada de la excavación que se realizaba bajo las vías del ferrocarril y la calle Roque Sáenz Peña para la construcción del túnel. Se completa el sistema de bombas con seis estaciones.

Se otorga concesión del ramal del Bajo, por un término de 30 años, a la Sociedad Comercial del Plata (Tren de la Costa S.A.) que, con financiación del Estado, asume la rehabilitación del trazado férreo y de las estaciones.

 

1995

Reapertura del ramal ferroviario del Bajo, inaugurado con la presencia del príncipe Felipe de Borbón, hoy Felipe VI, rey de España. Se reacondicionan las 8 estaciones existentes y se construyen 3 nuevas (Libertador, Maipú y Marina Nueva), introduciendo el concepto de híbridos entre estaciones ferroviarias y paseos de compras.


1997

Inauguración de la Feria de Anticuarios en la Estación “Las Barrancas”.

Se lleva a cabo el Congreso Vecinal “San Isidro, ¿Qué ribera quiere?”. Se presentan 60 proyectos de la más variada índole, aunque preponderantemente ecológicos o dirigidos al rescate de la costa para uso público (una opción que dividió a los asistentes). No faltaron los ultra ecologistas que promovían la naturaleza total, con prohibición absoluta de transitar la costa para no alterarla, y críticas por los rellenos que modificaron sus condiciones naturales y la línea de la ribera. La gran mayoría de propuestas apuntaba a rescatar la ribera para esparcimiento público libre y gratuito. Esta alternativa predominó en las cuatro comisiones de trabajo y quedó plasmada como premisa fundamental en las conclusiones.


1998

Creación del Parque Natural Municipal Ribera Norte, primera reserva natural municipal de la Argentina.


2003

Se firma convenio con la Provincia pasando el puerto de San Isidro a la administración municipal. Queda anulado, de hecho, un año después.


2002 – 2007

Plan Maestro Costa de San Isidro, desde la calle Paraná hasta la calle España. Se concreta el Sector Alvear y los Sectores Anchorena 1 y 2.


2013

Rescisión del contrato de concesión del Tren de la Costa y sus bienes.


2017

La provincia de Buenos Aires transfiere el Puerto al municipio.

Creación del “Parque Público del Puerto”.

Comienza a funcionar el servicio de lanchas de San Isidro a Puerto Madero.

Inauguración de la escultura “Cincel”, obra del artista Jorge Gamarra.


2019

El Monumento del Águila es declarado Bien de Interés Histórico Artístico Nacional, por Decreto PEN N.º 769/2019.


2020

Las nuevas islas formadas frente a la costa de San Isidro se declaran reserva natural.


2021

Se inaugura la primera etapa del “Parque Público del Puerto”.


2025

Puesta en valor del sitio de embarque de los 33 Orientales, con motivo del bicentenario de la Gesta.



Ver Oficios tradicionales y artesanales de la ribera de San Isidro, por Roberta Lacossegliaz y Horacio Daguanno. En Dossier: Memoria, Identidad y Territorio. Trabajos de integración final de la Diplomatura en Historia y Patrimonio de San Isidro y el Pago de la Costa 2 (2024), pp. 147 – 162. https://usi.edu.ar/publicaciones/coleccion-cuadernos-de-poliedro/


- Pescador.

- Lavandera.

- Resaquero.

- Junquero.

- Calafateador.

- Lonero.

- Botero.





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