lunes, 3 de junio de 2024

ALGUNAS REFLEXIONES ACERCA DEL CASCO HISTÓRICO DE SAN ISIDRO

Por Marcela Fugardo


185223_a. AGN. Caja 1651. Desde el aire. Casco histórico. 26-12-1937.


1- ¿Cuál es la historia detrás del Casco histórico de San Isidro y cuáles son algunos de los eventos más significativos que han ocurrido aquí?

San Isidro, como poblado establecido en época colonial, registra una historia habitada de más de tres siglos, lo cual le confiere una nota de singularidad en el contexto de la comarca bonaerense.

El polígono del Casco histórico de San Isidro es un bien patrimonial en escala territorial único, que refleja un período histórico asociado a los orígenes del fenómeno urbano, y cuya impronta reconocible en la estructura física de San Isidro sigue siendo preponderante desde el punto de vista paisajístico, simbólico e identitario. Su ubicación en la cresta de la barranca le agrega valores de paisaje y, en algunos tramos y miradores panorámicos, visuales abiertas al río de la Plata.

La traza urbana del Casco Histórico de San Isidro es “espontánea”, porque, como señalan los historiadores, su origen, como fenómeno urbano, es "capellánico" (porque surge de una capilla y una capellanía fundadas por Domingo de Acassuso). Una cláusula establecida por Acassuso prohibía terminantemente la venta de los terrenos destinados al sostenimiento de esta capellanía (los “terrenos del Santo”), lo cual impidió hasta principios de siglo XIX, la formación de un pueblo regular, con un trazado ordenado y uniforme. 

En síntesis, no tuvo un diseñador que lo plasmara en un plano de fundación, como otros poblados del Pago de la Costa (San Fernando y más tarde Olivos). De ahí su sinuosa irregularidad morfológica y las recomendaciones del coronel Pedro Andrés García, en 1812, de que el gobierno rectificara el plano respectivo, para forzar la forma del tradicional damero. Esto explica el por qué de la formación de la parte antigua de San Isidro y el trazado regular de la nueva, a partir de ese momento. 

Eventos significativos: 1- La fundación de la capilla y su capellanìa por Domingo de Acassuso, que determinó el desarrollo del poblado; 2- Episodios de las Invasiones Inglesas: cuando el cura párroco Bartolomé Márquez arengó a los vecinos para sumarse a las milicias reconquistadoras. Ocurrió en el atrio del templo y un hito lo recuerda. 3- En el siglo 20, la fiesta popular con que fue recibida la reliquia del cuerpo de San Isidro Labrador que llegó desde España.


2- ¿Cómo ha evolucionado el Casco histórico a lo largo de los años en términos de arquitectura y urbanismo?

La arquitectura del Casco Histórico reconoce diferentes capas epocales, desde la quinta de Mariquita Sánchez (hoy sede del Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal de San Isidro “Dr. Horacio Beccar Varela”) que es un edificio de referencias andaluzas adaptado al medio criollo; un temprano Neoclásico como la Casa de Alfaro sin ochava, pasando por la variedad de expresiones academicistas, primero italianizantes (Quinta “Los Naranjos”, la casa de infancia del cardenal Copello, etc.), y luego afrancesadas (como el Club 300). Ejemplos de transición como el edificio del Honorable Concejo Deliberante y ejemplos del chalet pintoresquista (chalet Las Brisas, chalet San Antonio, actual sede del Obispado; y “Villa Delia”, sede actual del Colegio Nuestra Señora de la Unidad), o neocolonial (Colegio San Juan el Precursor). Tenemos el Neogótico en la parroquia (hoy Catedral). Tenemos incluso expresiones de la vanguardia como el Casablanquismo (casa de los arquitectos Lorenzo y Susana Barra) y hasta el Brutalismo del hormigón de los talleres y el teatro de la Compañía del Divino Maestro.

Debe recordarse que el Casco histórico ha sido protegido a nivel local como APP/1 (Área de Preservación Patrimonial). Y que a nivel nacional, el polígono que va desde la Catedral y la Plaza Mitre hasta el Paseo de los Tres Ombúes fue declarado Lugar histórico nacional en 1964 (Decreto N.º 9226).


3- ¿Qué importancia tiene el Casco histórico de San Isidro para la comunidad local y cómo se refleja esto en la vida cotidiana de los residentes?

Para los vecinos del partido entero de San Isidro el Casco Histórico representa el símbolo del origen, el núcleo urbano donde todo comenzó en términos de comunidad y de vida urbana. La suma de traza morfológica + arquitectura + arbolado + empedrado, lo hacen un paisaje reconocible. Allí está la Plaza matriz, allí está la Iglesia, allí está la Casa Municipal (hoy Honorable Concejo Deliberante), entre otros edificios de importancia.

Además, tanto la Plaza como los tres paseos panorámicos antiguos, que eran el escaparate social de los vecinos, se ubican en el Casco histórico.





UNA ESTAMPA DEVOCIONAL ANTIGUA DE SAN ISIDRO LABRADOR (COLECCIÓN DE IMPRESOS DE ÉPOCA DE OADM)


Por Oscar A. De Masi y Marcela Fugardo

Este hermoso grabado fue impreso en Madrid en 1889, por encargo del Pbro. Domingo de Echabe, quien dejó constancia de ese origen. El grabado pertenece a Muntaner.

La efigie de San Isidro Labrador fue colocada dentro de un óvalo con bordura doble, coronado con dos rosas, dos palmas y dos hojas de roble, unidas por una cinta y formando un bouquet.

Por debajo del campo iconográfico se dibujó una filacteria con el nombre Sn. Ysidro Labrador a modo de motto y, por debajo, una flor.

La mirada del Santo se muestra arrobada, con los ojos elevados al Cielo, mientras un fulgor ilumina su cabeza, en reemplazo del nimbo de santidad.

Es consistente con lo dicho por Fray Juan Interian de Ayala en El pintor cristiano y erudito: que aunque trabajaba con afán la tierra, pensaba más en las estrellas y en el cielo…

Luce barba, bigote y larga cabellera que cae sobre los hombros.

Porta los atributos convencionales, que son las rústicas herramientas del labrador: en su mano derecha sostiene una aguijada (elemento asociado a uno de sus más célebres milagros) y en la izquierda un azadón.

Viste el traje de los antiguos labriegos castellanos (muy similar al que se siguió usando luego), es decir la chaqueta a la cual debería acompañar el calzón corto, que en este caso no se ve sino en la parte del cinturón y su hebilla.

Es de admirar la fineza de las líneas y trazos que aplicó el artista a la figura principal, pero también a sus accesorias.




ICONOGRAFÍA DE LA CAPILLA MADRILEÑA DE SAN ISIDRO LABRADOR EN UNA PUBLICACIÓN ILUSTRADA PARISINA DEL SIGLO XIX

Por Oscar Andrés De Masi y Marcela Fugardo



Le Foyer des familles (El Hogar de las familias) fue una de las publicaciones ilustradas destinadas al público católico, que florecieron en Francia y en España, en la segunda mitad del siglo XIX. Le Foyer…se editaba en Paris, por los impresores Ch. Lahure y compañía (Rue de Fleurus n.º 9), y aparecía desde 1859. Costaba diez céntimos.

Usualmente, en la portada de cada número semanal, se publicaba un grabado, ya fuera de figuras ilustres del mundo católico, ya de santuarios relevantes. De esta manera, el profuso discurso escrito que abundaba en noticias y en artículos de doctrina, alternaba con el discurso gráfico, para un público que, ahora, deseaba leer y ver.

En el número 105, del 5 de enero de 1861, el dibujo de la portada fue dedicado a la capilla madrileña de San Isidro Labrador. En la escena, de amplia perspectiva, puede apreciarse el momento de la celebración de una misa en un altar lateral (cuyo coronamiento del retablo parece ocupar la imagen de Santa Teresa de Ávila), según el rito tridentino, es decir, de espaldas al pueblo. Se observa una reducida concurrencia de varones y de mujeres, acompañados de algunos niños. Todos ellos siguen atentamente el oficio litúrgico y algunos, incluso, lo hacen de rodillas. No existen bancos sobre el pavimento, pero en cambio hay dos sitiales honoríficos a la izquierda del altar, sobre su plataforma. También a la izquierda, se puede ver otra imagen bajo palio. En ambos altares, los cirios están encendidos.

Al fondo, bajo un templete o baldaquino sostenido por cuatro columnas con enormes capiteles del orden compuesto, se distingue la imagen de San Isidro Labrador con sus atributos, por encima del tabernáculo.

La traducción que ofrecemos del texto descriptivo dice así:

 

Capilla de San Isidore (sic) en Madrid

La capilla de San Isidro fue construida a costos compartidos por Felipe IVº, Carlos IIº y la Villa [de Madrid] en honor del Santo Labrador, patrono de Madrid.

Costó, según se asegura, doce millones de reales. Esta capilla es uno de los más bellos y más ricos monumentos de la capital de España. Se destaca especialmente su portal principal, el retablo del altar y numerosos monumentos funerarios de gran magnificencia.

Sobre el sitio que ocupa, se levantaba antaño otra capilla bajo la advocación del cuerpo de San Isidro, ya que había sido erigida con el propósito de guardar las reliquias del Santo, allí custodiadas desde largo tiempo.

Se ve, todavía, un relicario en el cual fue colocado el cuerpo, y que es un objeto precioso desde el punto de vista histórico y artístico. Las pinturas que lo adornan y que representan escenas de la vida del Santo, fueron ejecutadas en la segunda mitad del siglo XIII.

La capilla moderna se divide en dos compartimientos, uno cuadrado y el otro octogonal. Este último está decorado con columnas, en tanto que el otro luce pilastras. Las bóvedas revestidas con estucos fueron enriquecidas con arabescos y follajes de la más grande fineza de ejecución. Los pedestales son de mármol y los capiteles cargados de dorados.




miércoles, 15 de mayo de 2024

15 DE MAYO: PROCESIÓN DE SAN ISIDRO LABRADOR. PATRIMONIO INMATERIAL, MEMORIA VIVA E IDENTITARIA DE UNA COMUNIDAD

Fotografía Semanario parroquial de San Isidro.

En el casco histórico de San Isidro, cada 15 de mayo, la comunidad renueva una tradición espiritual de más de tres siglos.


Partiendo del templo parroquial neogótico (hoy catedral) y atravesando el amplio atrio, las imágenes devocionales de San Isidro labrador y de Santa María de la Cabeza son conducidas en andas por las calles de la ciudad. 


Una multitud de vecinas y vecinos las acompaña en procesión fervorosa, entonando cánticos y elevando plegarias.


Es la fiesta patronal, dedicada al Santo madrileño Isidro labrador, que en el santoral de la iglesia católica se celebra el 15 de mayo.


Más allá de su significación estrictamente religiosa, el evento forma parte de las tradiciones lugareñas e integra, de modo eminente, el "patrimonio inmaterial" de San Isidro, ese patrimonio que hemos aprendido a valorar tanto como los monumentos, y que tiene como soporte, ya no las piedras de un edificio, sino la memoria viva e identitaria de una comunidad.


Este rito de la procesión del santo patrono es, en su tipo, uno de los más antiguos de la provincia de buenos aires, ya que remonta sus orígenes a los tiempos hispánicos, cuando el calendario litúrgico marcaba los ritmos de la vida cotidiana en la capital porteña y su comarca. San Isidro, como poblado de vieja data del pago de la costa, formaba parte de ese contorno territorial.


Nos impacta no sólo su antigüedad sino, sobre todo, su asombrosa perduración, su celebración de modo ininterrumpido y su vigencia, a lo largo de más de 300 años, desde la fundación de la primera y modesta capilla, a fines del siglo XVII.


Desde entonces, generaciones de sanisidrenses (grandes y chicos, padres, madres e hijos, abuelos, abuelas y nietos, hombres y mujeres), han reiterado la costumbre de sus mayores, una y otra vez, renovando cada año la expresión pública de su fe y, además, su sentido de pertenencia, su respeto a la memoria ancestral y su arraigo afectivo a una territorio concreto, nutrido de historia.


Por eso decimos, con orgullo y convicción, que la fiesta patronal y la procesión del santo son prácticas devocionales identitarias en San Isidro: porque nos "identifican" como comunidad y nos conectan, como eslabones, con la cadena de los recuerdos colectivos de las familias locales, tanto las de viejo arraigo como las más nuevas. Todas ellas se sienten interpeladas, cada 15 de mayo, al unísono, por los ecos de las voces orantes y los recuerdos intangibles que pueblan el aire en las cercanías de la plaza.


Reconociendo este arraigo afectivo, en Honorable Concejo Deliberante declaró, en el año 2023 (Resolución N.° 10), “Patrimonio Cultural Inmaterial la celebración del Santo Patrono San Isidro Labrador”.


La devoción religiosa que convoca el santo patrono, se plasma en la reunión popular en la plaza y sus alrededores. Una práctica habitual, asociada a la procesión, consistía en la realización de una kermesse, que solía extenderse durante varios días, en la Plaza misma, donde aún hoy muchos recuerdan haber tomado parte en los juegos y entretenimientos con premios (que iban desde un pollito hasta un chanchito) preparados por diversas instituciones sanisidrenses.


María Luisa Lanzavecchia de Paván y las fiestas patronales hacia 1910.

“Mi vida. Mi niñez, mi infancia, mi adolescencia” (inédito). MBAHMSI.

Llegó el 15 de mayo: este relato corresponde a varios 15 de mayo, porque circunstancia más o circunstancia menos se repetía invariablemente así: mamá desde muy temprano extendía sobre la cama, la ropa que nos pondríamos para viajar a San Isidro. Era el día del Santo Patrono, San Isidro Labrador, fecha muy comprometida para el corazón. Tomábamos el tren del “bajo” en la vieja estación Retiro; el recorrido era hermoso, costeando lugares agrestes con profusión de santas ritas, campanillas de colores, damas de noche que al paso del tren, mientras la enorme máquina bufaba y bufaba chorros de vapor, iban cerrando sus corolas; confortables viajes en lustrosos trenes con grandes espejos; llegando a San Isidro, divisábamos el río, nuestro Río de la Plata, aquel río de los inolvidables paseos y pic-nic de entonces. Subíamos lentamente la barranca de la calle Ituzaingó, entre sauces y paraísos, hasta 25 de Mayo, la calle que vivían mis abuelos ¡Cómo nos esperaban! Ya estaba Pina, sabe Dios desde que hora temprana preparando el plato favorito del 15 de mayo ¡arroz con pollo! ¡Qué rico era! Pollito del gallinero de mis abuelos; creo que no me equivoco si digo que estos pollitos los venían criando especialmente año tras año, para este día…







lunes, 4 de septiembre de 2023

IV JORNADAS DE HISTORIA DE LOS BARRIOS DEL FONDO DE LA LEGUA

El panteón del Círculo Católico de Obreros en el cementerio de Boulogne

Por Oscar A. De Masi y Marcela Fugardo (y la colaboración de Julio Cacciatore)



Les comparto un anticipo: estaré presentando aspectos de este interesante edificio en las IV Jornadas de los Barrios del Fondo de la Legua el próximo 30 de septiembre. Gracias a los historiadores del Fondo de la Legua por este espacio de socialización y debate de tantísimos temas de interés local. 


Este trabajo forma parte de dos programas de investigación y critica en curso: por un lado, el relevamiento exhaustivo y análisis de los sitios de memoria funeraria en San Isidro, en etapa de revisión final, conducido por el Dr. Oscar A. De Masi desde 2012, y en el cual participa la co-autora como colaboradora senior; por el otro, los relevamientos de la arquitectura y el paisaje urbano de las seis localidades de San Isidro, desarrollados en el campo entre 2022-2023 junto al Arq. Julio Cacciatore y que nutren los contenidos áulicos dictados por nuestra cátedra en la Diplomatura en Historia y Patrimonio de San Isidro y el Pago de la Costa, en la USI.


La presentación de este anticipo, referido al Panteón del Círculo Católico de Obreros en el Cementerio de Boulogne, pretende una primera socialización del tema en el ámbito de los investigadores y en la comunidad de los vecinos y vecinas del Fondo de la Legua, susceptible de ulteriores ampliaciones. A este trabajo sigue un estudio similar del panteón del Círculo Católico de Obreros de San Isidro Labrador, en el Cementerio Central de San Isidro, ya concluido.


La presencia del Panteón del Círculo de Boulogne, inaugurado en 1972 tras largos años de postergación de la iniciativa, es un hecho perceptual ineludible, a causa de su privilegiada ubicación, de su morfología singular y del lenguaje expresivo proyectual, que corresponde al movimiento llamado de las "Casas Blancas" (o "Casablanquismo").


La excepcionalidad de este edificio destinado a la tumulación de los restos de los socios locales de la institución (como parte del componente mutualista que caracterizó a los CCO) tiene que ver, precisamente, con el empleo de aquel lenguaje, inusual para un programa funerario, y más bien orientado a la producción de viviendas o iglesias (el caso de Nuestra Señora de Fátima en Martínez es ilustrativo). Se trataba de un movimiento estético que orientaba sus búsquedas hacia una arquitectura que pudiera calificarse como nacional argentina y que recogiera la preceptiva de la vanguardia, logrando sistemas constructivos económicos y modernos.


El autor fue el arquitecto Félix Ruiz Martínez, quien participó en la exposición pionera del año 1964 que dio nombre al movimiento de las Casas Blancas y que, además, registra otras obras suyas en el partido de San Isidro.


Sin duda configura hoy un bien patrimonial funerario de alto valor identitario, derivado tanto de la institución comitente (el Círculo Católico de Obreros de Boulogne, representativo de las barriadas populares católicas de esa localidad y de Villa Adelina, como territorios donde predominaban las familias de clase trabajadora, que en el léxico epocal de finales de los años de 1950 se designaba como “la masa laboral”), como de su esfuerzo estético, sus calidades constructivas y la maestría de su proyectista.


Los que quieran saber más, no dejen de asistir. ¡Serán bienvenidos!







domingo, 3 de septiembre de 2023

¡SEGUIMOS PATRIMONIANDO! DOS OPERACIONES PATRIMONIALES EN UN MISMO PROGRAMA EN LA USI. PRIMERA PARTE: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN DEL BUSTO DEL CARDENAL COPELLO

 Por Marcela Fugardo




¿Se acuerdan de este busto en yeso, ejecutado por el escultor Leone Tommasi?

Durante los años en que tuve el privilegio de dirigir el Museo Beccar Varela, el objeto artístico permaneció exhibido en la sala fundacional, junto a la antigua pila bautismal y la cruz de la torre del viejo templo. Luego, una concepción diferente del guión hizo que Copello fuera a dar a un depósito, alejado de la mirada de los visitantes. Pero, siendo propiedad de la Iglesia de San Isidro, junto al Obispo, al rector de la USI y a la Cátedra Adrián Beccar Varela, nos pareció que era una acción virtuosa el recuperarlo como bien patrimonial que alude a una figura tan identitaria como el primer cardenal argentino, nativo de San Isidro y siempre arraigado afectivamente en estos paisajes.

El día 16-VIII lo colocamos en un sitio muy visible de la Universidad. Lo bendijo el Obispo y fui invitada a pronunciar unas palabras luego del Rector. 



La ceremonia tuvo el calor emocionante de haber congregado a tantos amigos y amigas de nuestra Diplomatura! Las fotos hablan por si solas.



Permítanme comenzar con un recuerdo personal. Este busto del cardenal Copello estuvo exhibido durante muchos años en el Museo Beccar Varela que tuve el honor de dirigir hasta el año 2021. Lo recibí de mi antecesor como parte de la sala fundacional y allí permaneció. ¿Por qué? Básicamente por dos razones: la primera porque Copello es una figura identitaria de San isidro, una figura ejemplar además (y aquí está el director del Instituto Vocacional San José para reafirmarlo); la segunda, porque Leone Tommasi es un escultor de renombre mundial que tuvo su taller en San isidro en los años que van de 1952 a 1955 más o menos. Bastaban esas dos razones para tenerlo a la vista como estaba.

Lamentablemente, al retirarme de la dirección del Museo, quienes me sucedieron en la función directiva juzgaron que ni Copello ni Tommasi merecían esa visibilidad en el nuevo guión museológico, y por eso el busto permaneció guardado en un depósito. Juzgaron mal, a mi criterio. Pero, como suele ocurrir que la Providencia de Dios, de los males saca bienes, ese error nos permitió solicitar la devolución de la obra de arte a su legítimo dueño que es la Iglesia de San Isidro.

Y fue idea de la cátedra Adrián Beccar Varela que coordina el Prof. De Masi el traer el busto a la USI, para que esta figura vuelva a provocar la pregunta identitaria en nuestra comunidad universitaria: ¿Quién fue Copello? ¿Por qué está aquí Copello? Y, de paso, adquirir para el patrimonio de la Universidad una de las pocas obras que quedan en el país de Leone Tommasi. Es un privilegio.

Lo demás fue sencillo: De Masi encontró inmediato eco en el rector el Dr. Del Percio (por algo dicen que son amigos desde hace cuarenta años...), quien a su vez encontró inmediato eco en el Obispo Monseñor Ojea...

Y le tocó a nuestra Diplomatura la "operación patrimonial", la logística de recuperar el busto, de preparar los textos y fotografías para este panel de interpretación (porque los bienes patrimoniales no se comprenden sin interpretación) y de coordinar el esfuerzo que hoy culmina en esta ceremonia. Y tras varias idas y vueltas y cruce de opiniones, decidimos que este era el mejor lugar, el más notorio en el diario trajinar de esta comunidad. ¿Cómo no verlo cuando subes o cuando bajas? Ojalá que su contemplación sea motivo de disfrute artístico y de reflexión histórica.

Naturalmente que para lograr este feliz final, contamos con el concurso de varios amigos y amigas de la Universidad que deseo mencionar. En primer lugar el arquitecto Hernán Lando que se encargó de la ejecución de la repisa (y de testear que resista el peso del busto... por eso hubo aquí arriba durante varias semanas unas pesas...); luego, como siempre, Elsa Chaver y el equipo de mantenimiento facilitaron toda la logística para arreglar la instalación eléctrica, la pintura y los demás detalles.

Y, por supuesto, así como ven el busto tan reluciente, hubo que realizar algún trabajo de limpieza conservativa, con mucho respeto a la obra de arte (porque no fue una restauración propiamente). Y fue la querida museóloga Martha Amato, miembro comprometido del consejo de la Fundación Plácido Marín, quien aportó su trabajo en forma honoraria y, junto a quien les habla, desempolvamos la figura del cardenal Copello para que luzca como luce hoy y reciba la bendición del señor Obispo y el aplauso afectuoso de todos ustedes. 

Muchas gracias


















LOS ANTIGUOS BUZONES DEL CORREO, HITOS DE IDENTIDAD BARRIAL (ANTES DEL EMAIL...)

Por Marcela Fugardo


¿Quién no reconoce los buzones de hierro fundido que emplazaba el Correo en la vía pública? Muchas veces lo hacía en la propia vereda de su local o sus estafetas; otras, en cambio, en esquinas céntricas o en otros puntos. Su morfología y su color resultan inconfundibles: fustes cilíndricos colorados, coronados por un casquete saledizo que protege la boca por donde se ingresaban las cartas. Por debajo de la boca, siempre en el frente, existe una portezuela con llave para la recolección de la correspondencia, que efectuaba personal del Correo. Bordeando el canto de la tapa puede leerse el nombre del fundidor-fabricante de la pieza, que no siempre era el mismo establecimiento (cuatro buzones sanisidrenses llevan la marca de Bash Hnos. - Talleres del Fénix).


Fueron elementos del mobiliario funcional de la empresa de Correos, pero han sido en su mayoría desafectados del uso y con frecuencia retirados de su sitio. Persisten algunos, que pronuncian un discurso de memoria identitaria barrial, como parte del paisaje cotidiano y, a la vez, como disparadores de recuerdos asociados a la práctica epocal del envío de cartas de cartas escritas y postales. Aún en la simpleza del objeto, confluyen las invariantes del patrimonio material-mueble (equipamiento urbano) y del patrimonio inmaterial (memoria de prácticas de época).


Comparto con Ustedes los 7 que he identificado en nuestro partido. ¡Y que merecen ser preservados!


PD: Existe un octavo buzón que en breve volverá al sitio donde se encontraba.





HISTORIA DE LA USINA ELÉCTRICA DE MARTÍNEZ: UN SINGULAR EDIFICIO DE VALOR PATRIMONIAL, PORTADOR DE UNA CONSTRUCCIÓN IDENTITARIA Y TECNOLÓGICA*

Por Marcela Fugardo * El contenido de este trabajo lo expuse públicamente en las 12.º Jornadas de la Asociación del Recuerdo, el día 22 de n...